Los medios de comunicación, a nivel supranacional, están proliferando los cada vez más preocupantes datos de la pandemia.

Los países de la UE están tomando medidas drásticas y las previsiones muestran una posibilidad muy elevada de retorno a la situación que vivimos en marzo, tal vez, incluso, más grave.

En nuestro país, los casos van en aumento. En concreto, a tenor de lo publicado por el Ministerio de Sanidad, en España actualmente hay 1 259 366 casos confirmados.

Creíamos que el escenario álgido fue el de marzo- abril y que, pasado el confinamiento domiciliario, las cosas volverían a su cauce, pero nada más lejos de la verdad, vemos que el virus está aquí para quedarse.

Los casos de contagio siguen en auge y los hospitales están empezando a colapsarse de nuevo. Incluso, algunos hospitales públicos, como el Gregorio Marañón, están desviando a pacientes con COVID al sector privado.

Todo indica, que volveremos al escenario de principios de año, volveremos a los colapsos de hospitales y a la escasez de productos sanitarios y de protección.

Por ello, es importante tener un buen “stock” de EPIs y productos sanitarios, pero más importante aún es contactar con un proveedor cercano, de producción nacional, porque el sector sanitario salva vidas, y en los casos de urgencia y necesidad, no se puede depender de productores e importadores de China, porque el tiempo y la calidad importan.

Es innecesario arriesgarse a utilizar productos importados de países con mercados no regulados por normas de calidad equivalentes a las europeas, cuando tenemos al lado una fábrica con altos estándares de calidad, producción 100 % nacional y que apuesta por la creación de empleo en nuestro país, hecho no abundante en estos momentos.

Una reflexión para terminar:

Si no compraríamos una crema facial china, por ejemplo, ¿por qué ponemos en riesgo la salud  propia y la de los demás usando EPIs chinos?